—¡Es posible! murmuró Marmouset.

—Esta pólvora tiene doscientos años, continuó Rocambole.

—¿Creéis?

—Ved el tonel, examinadlo. La madera está carcomida y se deshace al tocarla.

—Es verdad, dijo Marmouset.

—No toques a la mecha, añadió el jefe: está seca hasta un punto que se reduciría a polvo.

—Y esa pólvora, dijo Polito, que no había hecho grandes estudios en la materia, no debe ser peligrosa que digamos.

—¿Lo crees así?

Y al decir esto, Rocambole miró sonriéndose al pilluelo de París.

—¡Toma! exclamó Polito, una pólvora tan vieja debe estar aventada.