—¿Por quién?

—Por los policemen que andan en mi busca.

—¡Bah! pero entonces los llevarán a la cárcel.

—No digo que no; más no tardarán en soltarlos.

—¿Creéis?

—Estoy seguro.

—¿Y entonces?

—Entonces Marmouset, que es, como tú sabes, un chico de recursos, y Vanda que daría por mí hasta la última gota de su sangre; Marmouset y Vanda, digo, pensarán en nosotros y hallarán el medio de venir en nuestro socorro.

—Muy bien, dijo Milon, pero de aquí a allá se pasará un buen trozo de tiempo.

—No diré que no.