—Al volver la marea, el Támesis entrará de nuevo en la galería.

—¡Ah! bien.

—Y no creo tengamos tan poca suerte que no encontremos alguna filtración.

—De agua salada.....

—No, de agua dulce.

—Sin embargo, estando el Támesis sometido a la marea.....

—Eso no importa. El flujo del mar rechaza las aguas del río y hace que se aumente su volumen, pero no tienen tiempo para mezclarse.

—¡Ah! dijo Milon.

—Entre tanto, ven a sentarte a mi lado, prosiguió Rocambole.

Milon obedeció haciendo un gesto de resignación forzada.