—¡Ah! exclamó, entonces os conducirán mañana a Newgate.
—Indudablemente.
—No me he equivocado pues al deciros que sois el hombre que buscaba hace tiempo.
Yo continuaba mirándola fijamente, procurando adivinar el sentido de sus palabras.
Ella siguió en tanto diciendo:
—Me llamo Betzy-Justice y soy escocesa.
—Muy bien ¿y qué más? la contesté.
—Hace un mes que me hago prender todas las noches por delito de embriaguez. Y sin embargo, ya podéis comprender que no estoy embriagada...
—Entonces.....
—Pero finjo estarlo. De ese modo me conducen a un puesto de policía, me encierran hasta el día siguiente, y por la mañana me amonesta el comisario y me condena a dos chelines de multa, poniéndome en seguida en libertad.