Aquel hombre había cumplido o creído cumplir un deber.
—¿No sois el marido de Betzy-Justice? le pregunté de nuevo.
Al oír esto se estremeció y me miró con más atención.
—¿Es que la conocéis? dijo en fin.
—Sí, he pasado algunas horas con ella en el puesto de policía de Drury Lane.
—¡Ah! exclamó.
Y me miró de través con aire de desconfianza.
—Y me ha dado un encargo para vos, añadí.
—¿De veras? contestó con un recelo visible.
—Veo que no me conocéis, le repuse.