—Tal vez.
—Y podréis salir siempre y cuándo os parezca.....
—Es probable.
El marido de Betzy pareció dudar un momento.
—¡Ah! me dijo por último si yo me atreviera..... porque, aun cuando mi pobre Betzy es una mujer animosa, al cabo es una mujer, y ¿quién sabe si ella sola podrá llevar nuestra empresa a buen fin?
A mi vez yo le miré con extrañeza.
—Será necesario que yo os lo cuente todo, prosiguió. Estoy seguro de que os interesaréis por nosotros.
Y añadió sonriéndose con tristeza:
—Un hombre como vos lo puede todo..... además, yo os legaré mi cuerda y, ya sabéis..... eso os dará buena suerte.
En esto punto de su relato Rocambole se detuvo un momento.