Entrando en más detalles sobre este departamento que ocupa la parte más antigua del palacio, existe el patio casi cuadrado que tiene en un lado el testero de las dos puertas, guarnecidas de azulejos después de hecha la obra antigua, y coronadas de un frontispicio alintelado de dovelas estriadas. Sobre un ancho friso de agemías hermosamente distribuídas había dos mikkah ó tragaluces con una ventanita central entre ellas, tapadas hoy y ornadas con la inscripción africana, que es una sura del Korán. El arco de este nicho es único en su clase; sobre él descansa una cornisa de colgantes y encima avanzan gradualmente moldurones de una gran escocia, también única en los monumentos árabes de todos los tiempos, la cual termina en un alero de madera admirablemente labrado del más exquisito trabajo; el todo conserva colores primitivos bajo el rojizo tono de su ancianidad.
Es una decoración completa que tenía sus puertas chapeadas con clavos dorados y cintas de bronce, de las cuales se conserva una en el Museo; celosías en las ventanas, ajimeces y basamento de jáiras de colores con alfreizares de mármol, de los que hay uno doblado por la presión de sus extremidades, con la misma elasticidad de un pedazo de madera.
Obsérvase en esta decoración algo de la arquitectura de la puerta del alcázar de Sevilla, reedificada por Don Pedro, y semejanza con las de las épocas de los primeros kalifas de Córdoba y Toledo; lo que nos obliga á asignarle mayor antigüedad, suponiendo que cuando se construyó daba frente y se descubría desde sus ventanas el río Darro, hasta que pocos años después se hizo el otro edificio de enfrente, cuyo ornato es distinto.
En el friso de madera, bajo el alero, hay una inscripción en cuatro tarjetones, que hemos copiado y que traducida dice así:
«Mi posición es cual una diadema. Mi puerta es para un lugar culminante. Imaginan las comarcas occidentales que en mí se halla el lugar donde el sol nace».
«Yo contemplo su aspecto semejante á la luz de la aurora en el horizonte».
«Algani bil-lah me dió el encargo de abrir la puerta».
«Haga Dios de esta obra un beneficio para el sultán como lo hizo bueno en figura y carácter[150]».
Enfrente hay tres arcos de aspecto tan igual al de la obra del patio de la Alberca, que podemos asegurar fueron levantados cuando aquél; lo cual indica que entre la construcción de la entrada que hemos descubierto y del citado patio de la Alberca, pasó un período á lo menos de cincuenta años, y que el referido testero de las dos puertas fué hecho frente á la muralla del Bosque, delante de una pequeña explanada. Después se labró la puerta antigua para dar entrada al patio de Machuca y la Mezquita, con cuyos edificios quedó encerrada la más antigua fachada del palacio.
Nótase un arco sencillo, forma de herradura, que hay delante de la fachada de los tres arcos; éste fué hecho en el año de 1522, con el intento de apoyar un suelo de cuadrado cuyo peso no fiaron á las dos delgadas columnas sobre que descansan aquéllos.