El centro de la Mezquita.

Por la del centro se entra á la quibla santa, forma octogonal también, con ornatos de mármoles y estucos, arcos lobulados fingidos, y una hermosa techumbre figura de concha que corona la estancia.

No hemos citado las dimensiones de esta encantadora estructura, porque ni son excesivas, ni el tamaño hace lo bello.

Sabido es que la construcción de tan preciosas techumbres es puramente colgada del almizate con listones de madera, como lo están las estalactitas de la Alhambra, y que en el arte arábigo hay una decoración que reviste el esqueleto de la obra, afectando á veces formas independientes de éste, y motivos de suspensión no ajustados á la lógica de las ciencias constructivas.

Adorno bizantino.

Dentro del santuario se custodiaba[16] el reclinatorio ó Mimbar de maderas preciosas, ébanos, zándalo é incrustaciones de nácar y marfil, que se conservó mucho tiempo después de la conquista, y que según los cronistas, era una especie de carro de cuatro ruedas con siete gradas, el cual había costado 35.705 dinares, y en él se depositaba una copia del Korán escrita por Othmán y manchada con su propia sangre. Este libro era tan voluminoso, que apenas podían moverlo dos hombres. Al lado de este santuario había otras estancias donde se encerraban los objetos sagrados del culto, y se alojaban los sacerdotes.

No sabemos á punto cierto donde estaba la otra Mahsurah antigua á que se referían los árabes; pues aunque se supone que pudiera ser la Capilla de Villaviciosa, donde hay un aposento subterráneo, todas estas son inducciones que se han controvertido con poco éxito.

Vamos á fijar nuestra opinión: Hay indudablemente en las mezquitas de los emires un lugar predilecto donde se coloca el sultán y los doctores de la ley, con el séquito de sherifes y soldados, en las grandes ceremonias.