Mírense con detención los dos grandes bustos de Adán y Eva, obras de Alonso Cano, que legó á su criada para que los vendiese al Cabildo.

Los cuatro cuadros grandes que hay en los dos altares á derecha é izquierda, cerca de los púlpitos, son dos de Juan de Sevilla y otros dos de Atanasio Bocanegra.

El coro no tiene nada de especial mérito; los dos grandes órganos son de Leonardo Dávila. El altar del Trascoro se hizo en 1733, obra de gusto plateresco y extravagante. Pasemos ahora á recorrer las capillas en el mismo orden que hemos establecido en otras.

Desde la puerta derecha de la fachada hallamos primero, un cuadro que se dice ser de Juan de Sevilla, y representa la Sacra Familia.

La capilla de San Miguel, que costeó el Arzobispo de Granada Moscoso y Peralta, Obispo del Cusco, que trajo á este país inmensas riquezas, y la fabricó para su eterno descanso. La inscripción que se halla en uno de sus costados lo explica todo. Se concluyó en 1807, y se proyectó por Romero Aragón, arquitecto. La medalla de San Miguel la hizo el escultor Adán de un gran pedazo de mármol traído con grandes dispendios desde las canteras de Macael. González hizo las demás esculturas del altar. El notabilísimo y hermoso cuadro de la Soledad es una pintura del célebre Alonso Cano. Las demás de poco mérito, y el conjunto de la capilla es rico en mármoles y bronces, y ostentoso como el Arzobispo que tales muestras dejó en Granada de su amor á las artes. Este mismo fué el que se hizo construir el palacio de recreo en Viznar.

Sigue la puerta del Sagrario, donde hay un cuadro venerado, porque ante él oraba San Juan de Dios.

La Capilla de la Trinidad, por un cuadro de este asunto, probablemente obra de Cano y bosquejo del celebrado de la Chanfaina. Un San José en el retablo, de Maroto, y otros de poco interés. Hay en los altares de los costados una Virgen y un Obispo que se atribuyen á Pedro de Moya, y la Virgencita con el niño en los brazos de origen italiano.

Siguiendo, se halla un gran retablo dorado, dedicado á Jesús Nazareno, y aquí hallará el lector las más notables pinturas de la Catedral: son de José Rivera el San Antonio, la Magdalena, el San Lorenzo y un San Pablo que fué robado de este sitio. La calle de la Amargura, San Agustín, el Salvador y la Virgen son de Cano, el primero interesantísimo. Los de San Pedro, San Pablo y San Francisco, son: los dos primeros del Españoleto, y el último del Greco. Cuadros todos donados en 1722 por el Tesorero Medinilla.

La puerta gótica de la Capilla Real, que daba en su origen á una ancha plaza, es una muestra de este género, que tomó en Andalucía un carácter propio, perdiendo la sencillez germánica y complicándose en sus cresterías y festones, de una manera más ingeniosa que monumental. Es, sin embargo, esta puerta uno de los mejores ejemplares del arte gótico, y del tiempo en que se dejaba sentir la influencia del renacimiento en todas las construcciones de España.

El Retablo de Santiago, de mal gusto, con imágenes de Mena y de Mora. Una Virgencita, que parece del siglo XV, fué un regalo de Inocencio VIII á Isabel I, que le hizo con la Rosa bendita del domingo de este nombre. Dícese que este cuadro sirvió en el Real de Santa Fe y en la Alhambra para formar el altar portátil de los Reyes Católicos.