Sepulcro de los Reyes Católicos.

Otros cuadros son de poco interés; citaremos uno pequeño que hay al lado de la puerta de la Lonja y el cual representa la hazaña de Pulgar.

En el pasadizo que hay entre la Capilla Real y el Sagrario, se halla una capilla donde está enterrado Pulgar el de las Hazañas. Vése en ella una manopla de un guerrero empuñando una hacha encendida, y al pie esta inscripción:

«S. M. esta capilla mandó dar á Hernando del Pulgar, señor del Salar, por ser el lugar donde con los suyos posesión tomó de esta Santa Iglesia, año 1490, estando en esta ciudad Muley Buadela, rey de ella. Acabóse esta obra año de 1531».

En el frontal del altar que hay con un cuadro de la Sacra Familia, están las armas del caudillo, un mosáico, y en el suelo la lápida sepulcral, donde dice que se le dió enterramento.

Por último, se sabe que Francisco Berruguete pidió en distintas ocasiones al emperador Carlos V que le abonasen su trabajo de pintura, dorado y bulto, hecho en el altar mayor y sacristía y el de los cuadros murales de las dos ochavas de dicho altar, ó sean quince historias á la manera mosaica é italiana con fondo de oro. Parece que estos trabajos han desaparecido casi todos.

San Jerónimo.

Es la fundación católica más antigua de esta ciudad, porque ya en Santa Fé se instaló la orden en 1491, y el 92 se trasladó á este sitio por decreto de los reyes. Comenzóse la obra del claustro y parte de la iglesia en 1496 y estuvo suspendida hasta que Doña María Manrique, viuda del Gran Capitán, solicitó de Carlos V le cediese la capilla mayor para enterramento de su esposo, obligándose por esta merced á acabar todo el templo á su costa. Había muerto en Granada el Gran Capitán después de un retiro de algunos años, enfermo y triste, dice un autor, por la extraña conducta de Don Fernando V, y se le hicieron honras tan magníficas, como las merecía el que contaba setecientas banderas y estandartes ganados en el campo, las cuales se tremolaron para solemnizar sus regias exequias. El 4 de Octubre de 1552 se acabó el edificio y se trasladó á la bóveda el cuerpo de aquel insigne guerrero, poniendo al lado el de su esposa.

Diego de Siloe dirigió la obra después de principiada, y es majestuosa y expresiva de su inmortal objeto; robusta y no pródiga de ornatos inútiles, labrada por el exterior y con las armas de Gonzalo de Córdova y esculturas.