Ermita de San Sebastián.

Situada en el paseo llamado del violón. De pobre y mezquino aspecto: no conserva de su origen árabe más que el arco de la entrada, y la planta cuadrada como la de una de esas blancas mezquitas que hay prodigadas en el Africa septentrional, sin ornato y sin belleza. Hay en ella una inscripción; que recuerda el suceso de la entrega de las llaves de la ciudad morisca á los Reyes Católicos, por el mismo Rey en persona, verificada bajo un hermoso árbol que dicen se conservó hasta un siglo más tarde. Debemos dar crédito al testimonio de esta antigua lápida; pero ¿qué haremos con las crónicas que nos cuentan la llegada de Boabdil al campamento cristiano antes de aquel día memorable, ó las de la entrega de las llaves de la Alhambra no lejos de la puerta de los Siete Suelos por el Alcaide Aben Comixa?

En el paseo que conduce á este sitio se celebra la feria anual concedida á esta población.

Puente de Genil.

Reconstruído en tiempo de Felipe II por haber sido roto en una inundación repentina; restaurado después muchas veces, hasta la última en 1865. No tiene interés monumental. Aguas abajo, se encuentra un castillo arruinado que sirvió mucho en las guerras contra los Infantes de Castilla. El vulgo dió en llamar á este castillo la Cabeza del P. Piquiñote, suponiendo que fué el refugio, después de la conquista, de un conspirador que incitó y fraguó la rebelión de los moriscos, y que descubierto por delación, fué decapitado y puesta su cabeza en un lugar de tránsito, que suponemos más allá de la huerta del Duque de Gor.

M. PINEDA