Gótico mudéjar.
EDIFICIOS MOZÁRABES
La suerte de los cristianos entre los moros nunca fué tan cruel como la de los moros entre los cristianos. Está probado hasta la evidencia, que si bien no pudieron estos últimos hacer ostentación de su culto ante el esplendente boato de la civilización agarena, no es menos cierto que en la parte baja de la ciudad y en el barrio de la Ajarquia, vivieron los cristianos tranquilamente profesando su religión á semejanza de los judíos, aunque naturalmente vejada por impuestos ó subsidios mal repartidos y tiránicos. Muchos autores cristianos dicen que los ministros de los Kalifas imponían tributos arbitrarios, suspendían á los jueces que esta población mozárabe conservaba de su propia raza, y que más de una vez, en tiempos de guerras, fué maltratada esta población por considerársela sospechosa y adicta á los enemigos. Esto, que puede ser verdad, está compensado por ese espíritu de tolerancia que distinguía á los árabes de la Edad Media, permitiendo á los cristianos el libre ejercicio de sus leyes y de su religión.
La historia del pueblo mozárabe no está exenta de graves faltas. Había escisiones entre las diferentes iglesias, ambiciones entre los obispos, motines promovidos por los falsos mártires que todos los días se presentaban, el clero en relaciones con la corte musulmana para con su favor sostener cierta supremacía jurisdiccional de parroquia, y usurpar la de sus cofrades. No faltaron cristianos que impulsaron á los emires á que publicaran decretos para que los judíos y cristianos se hicieran moros.
La arquitectura de los edificios cristianos en tiempo de los árabes era la misma que la de las mezquitas, pero de construcción pobre, con muy pocos ornatos, como contruídos con el producto de las limosnas de una población cada día más miserable. Algunas de ellas conservaron el origen gótico sobre los restos de algunas construcciones romanas; no podemos fijar aquí transición, por haberse destruído la mayor parte de los templos.
Según los autores árabes, cuando entraron los moros en Córdoba había gran número de basílicas, que los sarracenos convirtieron á su culto. La de San Jorge es hoy el monasterio de Santa Clara: desde ella se defendieron los cristianos por espacio de tres meses contra los árabes, á poco tiempo de la batalla del Guadalete; Santa María, San Andrés, la Magdalena, San Lorenzo y Santa Marina, parece que fueron de estas iglesias mozárabes, aunque conserven muy raras señales del largo período de dominación.
San Pedro sirvió de catedral después que los cristianos vendieron á los árabes la basílica, con cuyos fundamentos se principió la gran mezquita de Córdoba.