«Coraza magnífica y fuerte de combate,
si el agua en efecto se hubiese congelado».

«Maravillado de oir improvisar á una joven antes que á Abenamar, tan renombrado por su talento, Almotacid la miró con atención, y sobrecogido de su hermosura, llamó al eunuco que le seguía, y le mandó llevase la improvisadora á su palacio, al cual se apresuró á volver. Cuando la joven llegó á su presencia, le preguntó quién era y cuál su estado.

«—Me llamo Romuiquia, porque soy esclava de Romuia, y en cuanto á mi profesión, soy muletera, contestó.

»—¿Decidme, sois casada?

»—No, príncipe mío.

»—Tanto mejor, porque voy á compraros y á casarme con vos[36]».

El Alcázar se extendía á la orilla del río hasta la Torre del Oro, construída en el reinado de Yusuf Almotacid Ben Annasir, por un gobernador almohade nombrado Abulalá que mandaba en la población; y la obra tomó el nombre de Borch Adahab[37] que ha conservado, así como se nombró Torre de la Plata la que había cerca y dió nombre al prado donde ocurrió la aventura arriba contada, cuyo extenso paraje está dibujado en un plano antiquísimo de Sevilla[38], en el que se ve

Torre del Oro.

también la muralla de todo el recinto del Alcázar, incluyendo la Puerta de Jerez, ó lo que es lo mismo, formando un triángulo desde la plaza que en dicho plano se nombra del Palacio siguiendo la línea al Postigo del Carbón, lindante con la citada Torre de la Plata, hasta su extremo ó Torre del Oro, y volviendo después por su espalda á la orilla del río y fosos. La citada aventura de la Romuia indica que el Prado de la Plata estaba aquí; así como también lo sucedido en el sitio de Sevilla por los Almoravides, cuando Almotacid arrojó del patio del Alcázar á un escuadrón de ellos que penetraron por sorpresa, combatiéndolos hasta la orilla del río, donde los dispersó[39].