Puerta del Perdón, Sevilla.
La capilla Real es notable, pero no singular; en ella están los sepulcros de D. Alonso el Sabio y doña Beatriz. En el altar se encuentra la urna de plata que contiene el cuerpo de San Fernando. Los restos de doña María de Padilla, de D. Fadrique, etc., están en la cripta, y en la capilla el pendón de la conquista y la espada de San Fernando. La verja es notabilísima.
La capilla del Baptisterio encierra dos de los mejores cuadros de Murillo, el uno pintado en 1656, del cual fué robada la figura de San Antonio el 5 de Noviembre de 1874 y devuelta algún tiempo después, por haberse encontrado en New-York.
Hay muchas capillas de más ó menos mérito, por las obras que guardan: La de San Pedro, los lienzos de Zurbarán, la de Belén, con una virgen de Alonso Cano; el retablo y sepulcro de la capilla de Scala; la del Angel de la Guarda; un cuadro de Murillo; el antiguo retablo de Santa Ana; y la estatua de San Hermenegildo, de Montañés, con el sepulcro gótico del Cardenal.
La capilla y sacristía de Nuestra Señora la Antigua está adornada con lujo, esplendidez y buenas obras de arte de los estilos conocidos; la de San Pablo con un gran crucifijo; la de la Purificación con entrada á la contaduría, donde hay un San Fernando, de Murillo; la de la Pierna ó «Gamba» por un escorzo que hay de Vargas, bien diseñado, y otras hasta el número de 37, con obras de excelentes pintores, andaluces la mayor parte y de reputación indubitada.
Se entra ordinariamente á las oficinas de la catedral por el Patio de los Naranjos, dispuesto como los de las mezquitas, lo que da á todo un carácter oriental. En él hay arcos de herradura, cartelas moriscas, cresterías almenadas y algunos arabescos más hermosos en sus detalles que los del alcázar, porque la gran mezquita de Yacub, construída en este lugar, fué obra bizantina, con la influencia pérsica de los primeros siglos de la egira. La puerta del Perdón es enteramente mudéjar y todas las otras tienen más ó menos detalles árabes, como olvidados de la destrucción. Se entra también por el patio al Sagrario, obra de decadencia (1662) donde hay un medallón en el altar del centro, de Roldán, y una imagen de San Clemente, de Cornejo.
Es notable el grande y colosal monumento que ponen ante las puertas de la catedral los días de Semana Santa.
Después de este conjunto maravilloso de vestigios y construcciones atrevidas con detalles no terminados por la falta de recursos que cobijó á la mayor parte de las catedrales de Europa, tiene Sevilla edificios sin influencia antigua como el Consulado, cuya construcción es robusta y tétrica como la época en que se hizo (1585) por Juan de Minjares; la fábrica de tabacos, todavía mayor y más sólida, gran edificio del tiempo de Fernando VI, sin interés monumental; el
Ruínas de Itálica.