—Vamos: ¿qué piensas hacer? Sigues los estudios, ¿o te quedas en tu tierra, y en tu casa, para buscarte la vida? Hablé ya con tus tías. Las pobrecillas quisieran verte médico, abogado... pero ya sé, ya sé que las cosas andan malas, como yo me las figuraba. ¿Habló Andrés con Castro Pérez? Mira: yo le veré esta noche. Allí puedes ganarte alguna cosa; poco, poco, porque ya lo sabes, en Villaverde todo es roña; ¡pero algo es algo! Por lo pronto.... Después, ¡ya veremos!.... Estoy cierto de que te colocará; se lo pediré, y no ha de negármelo. Le recordaré que fué amigo de tu padre.

Andrés había hablado ya con el abogado, pero nada obtuvo: promesas, ofrecimientos.... Sólo Castro Pérez podía darme trabajo. El doctor Sarmiento se interesó en favor mío, y prometió a mis tías arreglar el asunto. Así las cosas, corrían los días y las semanas, y el empleo deseado no venía. En verdad que la idea de alejarme de Villaverde no me halagaba. No sólo me detenía en la budística ciudad el amor de los míos, no; cuando me ocurría que acaso sería preciso ausentarme, pensaba yo con tristeza en Angelina.

Había ya entre nosotros cierta intimidad fraternal, dulce y respetuosa, que me hacía grata la vida en Villaverde. En ocasiones pensé: ¿si estaré enamorado? No; hasta entonces aquello era una amistad afable, un afecto sencillo que mi tía Pepa fomentaba a todas horas. Una vez la buena señora, se dejó decir:

—¡Ay, Rorró! Si alguna vez piensas casarte... busca una mujer como Angelina.

Estábamos solos. Mi tía trabajaba en sus flores, y yo, cerca de ella, me entretenía oyéndola.

—¿Le gustaría a usted que me casara con Angelina?

—¡Cómo no!—exclamó alborozada.—¡Si es tan buena! ¡Si te quiere tanto!

No sé por qué se me encendió el rostro. Nunca pensé que Angelina pudiera amarme. Y bien visto el caso ¿por qué no? Angelina era muy digna de ser amada. Me ocurrió averiguar si alguien había puesto los ojos en ella.

—Y diga usted, tía: ¿No ha tenido novio Angelina?

—¡Por Dios, Rorró! ¡Desde el otro día estás con eso!.... No, señor. Angelina es una niña muy juiciosa. Angelina no tendrá más novio que aquel que llegue a ser su marido. No es ella capaz de jugar con el amor.