«The Auditorium», que es hotel, teatro, casino, centro de oficinas... todo en una pieza, se hunde lentamente, y no porque se haya traspasado el límite asignado á la carga por pie cuadrado (un metro = 3'28 pies) que las experiencias practicadas para el suelo de Chicago, dicen que está comprendido entre 2.500 y 4.000 libras por pie cuadrado, sino porque, situada la ciudad sobre un subsuelo flojo, filtrado por las aguas del Michigan, cuando es de igual resistencia en toda la superficie, estando bien repartidas las cargas, el suelo cede lentamente y los edificios tienen un asiento uniforme, bajando y hundiéndose; pero cuando la resistencia del terreno es desigual, la plataforma de acero se rompe y el edificio se resquebraja, causando su ruina. Pero no es este el único peligro á que están expuestos esos grandes edificios; las masas metálicas se dilatan y contraen con los cambios de temperatura, y en este país donde el termómetro trabaja en escala tan extensa, cuyos límites pueden fijarse entre 26 grados de frío y 50 de calor, los aceros, con sus empujes incontrastables lo rompen todo, aun sin contar con los incendios que doblan los pies derechos y columnas, derribando los edificios con una rapidez aterradora.
Pues bien, el autor de esos emparrillados de escuadrías poderosas sobre que descansan los edificios de 10 á 20 pisos, reniega de sus antiguos amores, y vuelve la vista á nuestros procedimientos, aconsejando que se funde sobre roca, que en muchas partes se halla aquí á 60 pies de profundidad (18'59 metros), ó á lo menos en el banco de arcilla compacta hallada encima de la roca, profundizándose siempre á un nivel inferior al que algún día puedan llegar los drenes de saneamiento, por considerar, con razón, que el empleo de vigas de grandes escuadrías en la zona de tierras mojadas por las aguas del Michigan, alcanzarán una duración larguísima, montando así grandes columnas de mampostería bien enlazadas y espaciadas de manera que las cargas puedan repartirse con arreglo á lo que exija la estabilidad del edificio.
Véase pues, en punto á ingeniería, á qué queda reducido lo que puede llamar la atención de los inteligentes en Chicago; los elevados, los funiculares, la toma de aguas en el lago, las plantas de luz eléctrica, las grandes estaciones de fuerza para transmitir la energía, los depósitos de cereales, los mataderos de ganado y los procedimientos de conserva; el desenvolvimiento prodigioso de los caminos de hierro no tientan mi pluma, porque siendo todo ello interesantísimo, no daría á estas páginas un solo dato que no fuera ya relatado y conocido, y por tanto, el atractivo de la novedad.
Midway Plaisance
Los preparativos de apertura de la Exposición
Faltan veinte días para abrir el certamen colombino y las salas de los edificios están casi vacías, la urbanización en mantillas, la ornamentación interior esbozada, los trabajos de jardinería en proyecto, y los palacios, con sus ropajes sucios de invierno, no tienen prisa, al parecer, en remozarse para recibir á los ilustres visitantes que acudirán á las fiestas inaugurales del 1.º de mayo.
Las razones que se dan para cohonestar estas faltas son de distinto orden: algunas se confiesan en alta voz, y otras se susurran en voz baja como si fueran insidiosa murmuración de la maledicencia. Hace un mes, este mar interior que se llama lago Michigan, con sus horizontes infinitos y sus tempestades que levantan olas que ya querría ostentar el Mediterráneo en días de temporal, estaba helado en toda su extensión; los fríos de este invierno, de 22 grados bajo cero, con nevadas excepcionales, han entorpecido de tal manera los trabajos de la Exposición que, toda la buena voluntad de la Dirección general, no ha bastado para resolver las dificultades propias de una labor que asustaría á gente menos emprendedora y dispuesta que la pobladora de las inmensas llanuras del Illinois. Llenas las calles de nieve, teniendo que emplear el hacha para cortar el hielo en las fundaciones, ateridos los obreros de frío espantoso, congelados los materiales, el paro absoluto se impuso cuando el 1.º de mayo se acercaba con una rapidez que no permitía cálculos, ni ofrecía medios de salvar dificultades invencibles.