Al salir de casa
me encontré un dinero
i compré una hacienda
con muchos potreros
i con muchas vacas
que me ponen huevos, (ter).

Al salir de casa
me encontré un dinero
i compré un convento
con doscientos legos
i doscientos frailes
que me ponen huevos,
que me ponen huevos,
que me ponen huevos.

Sustitúyanse a pava, polla, torcaza, los nombres de otras aves: paloma, gallina, pata, lloica,[37] queltehue,[38] diuca,[39] etc., etc., i se tendrá una tonada de nunca acabar.

Desnudo de todo comentario entrego este corto material para que vaya a acrecentar el pequeño acervo que a Chile corresponde en el vastísimo campo folk-lórico, i con objeto de que, comparadas estas piezas con las análogas que existen en todos los paises civilizados, i talvez en muchos salvajes, se deduzcan las conclusiones que de tal estudio puedan derivarse.


NOTAS:

[1] Castigo en forma de azotes que se daban en las palmas de las manos a los colejiales.

[2] El tugar (ántes tugargajo) se juega entre varios niños. Uno de ellos oculta un pañuelo arreglado en forma de látigo, e inmediatamente se dirije a la capilla, donde están los otros, gritando tugar, tugar, salir a buscar... tugar, tugar, salir a buscar... (antes se decía tu... gar... gâjo... tu... gar... gâjo). Cuando los niños se hallan distantes del sitio en que está oculto el pañuelo, el que manda el juego dice, frio, frio, como el agua del rio; cuando se acercan, caliente, caliente, como el aguardiente; cuando están mui próximos, que se quema, que se quema; i en el momento en que uno de los chicos toma el pañuelo, se quemó, se quemó, a cuya voz huyen todos perseguidos por el que tiene el pañuelo, con el cual trata de darles de azotes hasta que llegan a la capilla, sitio en que los jugadores quedan libres de toda pena. El que ha encontrado el pañuelo va a esconderlo de nuevo, i el juego continúa en la forma ya dicha.

[3] Los huevos. Se colocan cuatro niños en los rincones de una pieza, o mas bien de un patio. Otro niño se acerca sucesivamente a ellos preguntándoles ¿hai huevos?, a lo cual le contestan, a l’otrr’esquina por ei (a la otra esquina, por ahí). Cuando el quinto niño va de un rincón a otro, cambian precipitadamente de lugar los que quedan a su espalda, i si logra tomar el sitio de uno de éstos en el instante en que está desocupado, el desposeido queda en el medio i pasa a hacer la pregunta ¿hai huevos? hasta que consigue ocupar un rincon. Este juego suelen hacerlo de prenda.