I por mas de seis meses estuvo diciendo con mucha calma:
I entró otra hormiga i sacó otro grano.
Aburrido al fin el rei con esta cantinela, gritó mui enojado:
¡Tuya es la recompensa! ¡Me has hostigado con tanta hormiga! ¡Déjame en paz!»
No cabe duda de que éste i el anterior en verso son un mismo cuento; i, aún sin saber la procedencia del que acabo de trascribir, casi podria asegurar que el primero, en verso, ha dado orÃjen al segundo. Aquél, por lo ménos, tiene el sello de ser mas antiguo.
12. Los Gansos
Este era un vendedor de gansos que tenia muchos miles de estas aves, i un dia que supo que donde el rei iban a tener una gran fiesta, quiso llevarlos todos para ver si se los compraban. En el camino tropezó con un rio que llevaba mucha agua, i buscando i buscando por donde pasarlo, dió al fin con un puentecito mui angosto, por el que no cabia mas que un ave. Puso entónces todos sus gansos en fila, de a uno en fondo, i ocuparon muchas leguas de largo; entónces hizo que pasara un ganso por el puentecito; despues otro; despues otro... etc. (El que cuenta se queda callado, i cuando le preguntan ¿i qué hubo?, responde: todavia van pasando los gansos).
Este cuentecillo tiene gran parecido con el de los Pavos que refiere RodrÃguez Marin en el tomo I, pájina 112, nota 20 de su obra citada.
13. El Zorzal[14]
En la calle de la NeverÃa[15] habia un hombre que tenia un zorzal, i era tan bonito el zorzal i cantaba tan bien el zorzal, que no habia zorzal como aquel zorzal. Un dia pasó un caballero en coche particular i vió el zorzal i oyó cantar al zorzal, i dijo: «¡qué bonito es este zorzal i qué bien canta este zorzal!» Preguntó por el dueño del zorzal para comprar el zorzal; pero el dueño del zorzal no quiso vender el zorzal porque era tan bonito su zorzal i cantaba tan bien el zorzal que no habia zorzal como su zorzal. El caballero se fué mui triste pensando en el zorzal. Pero al dia siguiente pasó otro caballero en coche particular i vió el zorzal i oyó cantar al zorzal, i dijo: «¡qué bonito es este zorzal i que bien canta este zorzal!» Preguntó por el dueño del zorzal para comprar el zorzal; pero... etc.