—Señor Cocinero Mayor, ¿no prepararon un fondito de dulce de alcayota o de manjar blanco? mire que estoy acostumbrado a tomar desengraso. Y también me hace falta un barril de café, bien cargadito, para asentar el estómago.
El Cocinero Mayor se fué con Comín a donde el Rey.
—Señor,—dijo el Cocinero—ya se comió este bárbaro los cuarenta fondos de comida, y todavía pide un fondo de postre y un barril de café.
El Rey, admirado, preguntó a Comín:
—¿Y cómo pudiste pasar tanta comida?
—A fuerza de pan, pues, señor,—contestó Comín.
—¿Y todavía persistes en tomar postre y café?
—Si su Sacarrial Majestad se digna ordenar que me lo den, me lo tomaré, señor.
El Rey ordenó que complacieran a Comín, y a éste le dijo que al otro día temprano le daría un nuevo trabajo.
El Rey mandó llamar a la Bruja.