Después le mandó un guatazo, y se quedó pegado de la guata.
Ya no le quedaba libre más que la cabeza.
Entonces le dijo:
—Suéltame, monito lindo, te doy toda la plata que te he ganado, toda la que yo traía, y toda la que tú queray. Y el otro mono callado.
Entonces vió que era lesera rogarlo, y le mandó un cabezazo a matarlo: y también quedó pegado de la cabeza.
A todo esto venían ya las claras del día y el Monito estaba frito. Llorando estaba el Monito su desgracia y lamentándose de su suerte, cuando llegó el Mayordomo y lo vió. Entonces casi se volvió loco de gusto el Mayordomo, porque había pillado al ladrón. Más que ligerito se fué donde el Rey para avisarle que el ladrón había caído en[{158}] la trampa. El Rey fué corriendo a ver quien era el ladrón, y cuando entró en la bodega se quedó abismado de ver a su Monito preso; y le ha dado toitita la rabia, que mandó que lo sacaran y lo amarraran a los castaños para que le echaran dos fondos de agua hirviendo y le metieran por el poto un barra de fierro que estuviera bien caldeada.
Sacaron los mozos al Monito y lo amarraron a los castaños y se fueron a calentar el fierro y el agua.
Cuando estaba solo el Monito, acierta a pasar por ahí su compadre León, que le preguntó:
—Qué está haciendo ahí, compadrito? Apuesto que me lo han pillado robando castañas.
Entonces el Monito le contestó: