Adelanta el caballero en su camino, y a poco andar ve que se eleva de la tierra algo como una nube; fija su atención y ve que es un fantasma. Temeroso del peligro que pudiera acarrearle tal encuentro, huye a toda rienda, y el fantasma detrás. Por suerte, en su carrera desenfrenada, tropieza con una choza, en la que se mete con caballo y todo.

En ese momento empieza a amanecer y con la claridad del día se desvanece todo temor; pero la impresión de lo que le había sucedido le duró mucho tiempo al caballero.

MALDICION
35. EL RISCO DEL ARRIERO
(1910).

En el cerro de las Petacas, departamento de Colchagua, hay un risco muy grande que tiene una mancha amarillenta que representa a un arriero que tiene una mula a su lado. Dicen que en tiempos antiguos, un fraile salió, en ese sitio, a pedir limosna a un arriero que con[{259}]ducía una mula con una carga de plata, y no sólo no le dio nada, sino que lo injurió. El sacerdote lo maldijo, y tanto el arriero como la mula quedaron incrustados en la piedra.

En otro risco que está cerca, se ve otra mancha amarillenta, que semeja la figura de un fraile.

TESOROS

Informaciones:

I.—Los entierros están siempre en pailas de cobre y a los pies de un boldo o de una patagua. En la noche, entre 7 y 8, salen candelillas del punto en que está oculto el tesoro.

II.—Cuando se encuentra un entierro, se toma de él nada más que una moneda, que se guarda sin gastarla, durante un año. Transcurrido el año se puede sacar lo demás. Al hallar el entierro, se deben mandar decir cinco misas por el alma del que fué dueño del tesoro.

36. EL ENTIERRO DEL NARANJO
(Referido en 1911, por D. J. Andrés González, de 55 años, de Santiago.)