—Dios y una hormiguita, e inmediatamente se convirtió en hormiga. Así pudo entrar por una rendija y llegó a una sala en donde había una niña más bella que el sol. Se le subió por un costado y de repente la picó.

—¿Quién me pica? dijo la niña.

—Yo, señorita, contestó el joven desencantándose.

Se pusieron a conversar. La niña le dijo que eran tres hermanas, hijas del Culebrón, el cual las tenía encerradas bajo siete llaves y no les permitía ver a nadie.

—Yo mataré al Culebrón y las libraré a ustedes.[{48}]

—No podrás matarlo—le dijo la joven—porque mi padre es el Cuerpo sin Alma.

—Pero tú podrás averiguar en dónde tiene el alma y entonces yo daré buena cuenta de él.

Fué la niña al lugar en que estaba su padre, y con ella el joven, convertido en hormiga, pegado a su costado.

—Papá, ¿por qué lo llaman a usted el Cuerpo sin Alma?

—No te lo diré, porque las paredes tienen oídos y los matorrales ojos.