Bueno, pues. Principió la Gallinita a darle vueltas al huevito y conoció que estaba medio huero, y entonces pensó:

—Si me echo otra vez, saldrá cuando menos un medio pollito.—Y así fué que salió un medio pollito del cascaroncito.

Bueno, pues. La Gallinita era muy querendonaza con sus hijitos; pero quería más que a ninguno al Medio-pollito, porque le tenía un cariño con lástima, porque cada vez que lo veía le daba pena del verlo que no podía volar, porque no tenía mas que una alita pues, y andaba a saltitos porque no tenía mas que una patita.

Entonces el Medio-pollo fué creciendo y la Gallinita poniéndose viejancona, y no podía trabajar. Entonces el Medio-pollito le dijo a su mamita:

—Viejecita, écheme la bendición porque me voy a rodar tierras y no volveré hasta que tenga qué darle para que descanse.[{94}]

Bueno, pues. Entonces la Gallinita le echó la bendición al Medio-pollo y se quedó llorando y el Medio-pollo salió a rodar tierras y se fué a saltitos, porque no tenía más que una patita sola no más.

Entonces el Medio-pollo anduvo muchos días sin encontrar trabajo; y un día que estaba escarbando con el pico en un montón de hojas, se encontró una naranjita de oro y casi se cagó del gusto y la escondió debajo de la alita y pensó:—Si se la llevo al Rey me dará gransitas para llevarle a mi mamita.

Bueno pues. Se fué donde el Rey y en el camino se encontró con un Arriero que traía una recua muy grande de mulas y que venía de vuelta.

Entonces el Medio-pollo le preguntó al Arriero:

—¿De dónde viene, mi Arrierito?