—Me he vuelto—es que le dijo el Arriero—porque el río trae mucha agua y no me animo a pasarlo porque se pueden ahogar las mulitas.
—Donde usted me ve—es que le dijo el Medio-pollo—yo lo voy a pasar no más, porque tengo que ir donde el Rey.
Entonces le dijo el Arriero:
—¿Por qué no me lleváis con mis mulitas, Medio-pollo?
Bueno—es que le dijo el Medio-pollo—
Métete en mi potito
y tráncate con un palito.
Y entonces se metieron en el buche del Medio-pollo el Arriero y todas sus mulitas.
Bueno. Entonces el Medio-pollo llegó al río, que venía muy anchazo de tanta agua que traía y se paró a la orilla y se puso a pensar:—Yo no puedo volar porque no tengo mas que una alita. ¿Qué hago yo? me voy a tomar toda la agüita para dejarlo seco y poder pasar.
Y entonces el Medio-pollo se tomó toda el agua del río y pasó para el otro lado, y siguió marchando un día entero hasta que topó con un Tigre que estaba descansando en una piedra. Entonces el Medio-pollo es que le dijo:[{95}]
—¿Qué hace ahí, compadrito Tigre?