—Tengo que ir donde el Rey—es que le dijo el Tigre—y estoy muy cansado. ¿Por qué no me lleváis vos, Medio-pollito?
—Bueno—es que le dijo el Medio-pollo—
Métete en mi potito
y tráncate con un palito.
Y entonces es que el Tigre se metió en el buche del Medio-pollo.
Bueno, pues. Entonces el Medio-pollo la endilgó por el camino otro día más, hasta que se encontró con un León que estaba echado en un ladito. Entonces el Medio-pollo es que le dijo:
—¿Qué hace ahí, compadrito León?
—¡Qué he de hacer Medio-pollito!—es que le dijo el León.—Estoy medio despiado de tanto andar y tengo que ir a la casa del Rey y no puedo más. ¿Por qué no me lleváis vos, Medio-pollito?
—Bueno—es que le dijo el Medio-pollo—
Métete en mi potito
y tráncate con un palito.
Y al tirito se metió el León en el buche del Medio-pollo.