UNA VOZ
¡Castrado!
CORO DE FOLIADA
¡Tunturuntún! La Mari-Gaila.
¡Tunturuntún! Que tanto bailó.
¡Tunturuntún! La Mari-Gaila,
Que la camisa se quitó.
PEDRO GAILO
¡El Santo Sacramento me ordena volver por la mujer adúltera ante la propia iglesia donde casamos!
Pedro Gailo, que era sobre el borde del alero, se tira de cabeza. Cae con negro revuelo y queda aplastado, los brazos abiertos, la sotana desgarrada. Hace semblante de muerte. De pronto se alza renqueando, y traspone la puerta de la iglesia.