EL CIEGO DE GONDAR
¡Algún pernil!
EL PEREGRINO
La piedra donde descanso la cabeza cuando duermo.
Abre la alforja y enseña un canto del río con un gran alvéolo redondo y pulido, la huella de largos sueños penitentes. Mari-Gaila, ante aquel prodigio, siente una gozosa ternura.
MARI-GAILA
Llegue acá venturoso, y haremos entre los tres reparto.
EL PEREGRINO
¡Alabado sea Dios!
MARI-GAILA