¿Y su marido?
EL MARQUES DE BRADOMIN
No existió jamás... Isabel, tú bien sabes que hay tálamos fríos como los sepulcros, y maridos que duermen como las estatuas yacentes de granito, maridos que ni siquiera pueden servirnos de precursores, y bien sabe Dios que la perversidad, esa rosa sangrienta, es una flor que nunca se abrió en mis amores. Yo he preferido siempre ser el Marqués de Bradomín á ser ese divino Marqués de Sade. Esa ha sido la causa de pasar por soberbio entre algunas mujeres.
ISABEL BENDAÑA
Xavier, yo te suplico que te vayas.
EL MARQUES DE BRADOMIN
¿Tú?
ISABEL BENDAÑA
En nombre de Concha.