el contagio del Genio los ganaba;
es lo propio de toda Obra de Arte: insuflaron un soplo, haceros vivir su vida, daros su propio espíritu;
y, ese contagio de emoción, intenso y comunicativo, lo sentiréis, leyendo los extraños libros de don Ramón del Valle-Inclán, llenos del vértigo enloquecido del Dolor y de la Muerte:
este raro Escritor posee como nadie ese privilegio misterioso de captación del ánimo, de hipnotización sortíleja, imperativa y vidente;
bajo el influjo de aquel espíritu de monje soñador y legendario, sentiréis revivir en vosotros, los ya olvidados miedos de la infancia...
muertos y aparecidos, brujas y endriagos, toman bajo aquella pluma medio-eval y cabalística, nuevas formas de vida, de una persistencia enorme, y, pueblan y obsesionan y torturan el ánimo, moviéndose en un campo caliginoso de Visión;
yo, no he leído, otro escritor peninsular, que represente en más alto grado y más perfectamente, el alma de su Patria, y cuyos cuadros tengan en tonos más acentuados: el color del Alma Española;
¿el color del Alma?
Sí;
el alma española es, negra y roja;