—¡Aquí hay quien no tiene cabeza!

Y otra voz lejana interroga:

—¿Es un zuavo?

—Un zuavo.

—Le habrá rodado... Yo recuerdo que se la puse sobre la tripa.

Entre la niebla y las estrellas, las figuras, las luces y las voces, guardan el acorde remoto que enlaza la vida y los sueños. Un camillero que pasea la luz de su linterna cateando por la cuneta de la carretera, da una voz hablando a los del otro cabo:

—¡Ya pareció aquello!

Y levanta la cabeza trunca manchada de tierra y de sangre. Otro soldado clava el zapapico en el borde de una cueva que casi le cubre, y salta fuera:

—¡Está abierta la cama para otros tres boches!

Responden del camino: