—Necoxtla, está seguramente en mi camino.

La Niña Chole interrogó curiosa:

—¿Va usted muy lejos? ¿Acaso á Nueva Sigüenza?

—Voy á los llanos de Tixul, que ignoro dónde están. Una herencia del tiempo de los virreyes, entre Grijalba y Tlacotalpan.

La Niña Chole me miró con sorpresa:

—¿Qué dice, señor? Es diferente nuestra ruta. Grijalba está en la costa, y hubiérale sido mejor continuar embarcado.

Me incliné de nuevo con rendimiento:

—Necoxtla está en mi camino.

Ella sonrió desdeñosa:

—Pero no reuniremos nuestras gentes.