La Niña Chole sonrió con languidez:

—¡Le acompaña usted, Fray Lope!

Fray Lope rió sonoramente: Sentóse sobre el arcón, y dejó el vaso á su lado:

—El noble Marqués me permitirá una pregunta: ¿De qué conoce á Juan de Guzmán?

—¡No le conozco!...

—¿Y cómo le defendió tan bravamente?

—Una fantasía que me vino en aquel momento.

Fray Lope movió la tonsurada cabeza, y apuró un sorbo del vaso que tenía á su diestra:

—¡Una fantasía! ¡Una fantasía!... Juan de Guzmán es mi amigo, y, sin embargo, yo jamás hubiera osado tanto.

La Niña Chole murmuró con altivo desdén: