—No todos los hombres son iguales...
Yo, agradecido al buen vino que Fray Lope me escanciaba, intervine cortesano:
—¡Más valor hace falta para cantar misa!
Fray Lope me miró con ojos burlones:
—Eso no se llama valor: Es la Gracia...
Hablando así, alzamos los vasos y á un tiempo les dimos fin. Fray Lope tornó á llenarlos:
—¿Y el noble Marqués hasta ignorará quién es Juan de Guzmán?
—Ayer, cuando juntaba mi escolta en Veracruz, oí por primera vez su nombre... Creo que es un famoso capitán de bandidos.
—¡Famoso! Tiene la cabeza pregonada.
—¿Conseguirá ponerse en salvo?