—¿Qué batalla habéis dado esta noche?
El mayordomo inclinó la cabeza tristemente:
—¡Esta noche han matado al valedor más valedor de México!
—¿Quién le mató?
—Una bala, señor.
—¿Una bala, de quién?
—Pues de algún hijo de mala madre.
—¿Ha salido mal el golpe de los plateados?
—Mal, señor.
—¿Tú llevabas parte?