—¿Y si teme comprometerse?

—Es buena reata Filomeno.

—¿Y si lo teme y manda arrestarme?

—No habrá caso.

—En lo pior de lo malo hay que ponerse, mi jefecito. Yo, de mi cuenta, dispuesto me hallo para servirle, y cuanti que me pusieran en el cepo, con callar boca y aguantar mancuerda, estaba cumplido.

Choteó el Coronelito:

—Tú escondes alguna idea luminosa. Descúbrela no más, y como ella sea buena, no te llamaré pendejo.

El cholo miraba por encima de la cerca:

—Si Niño Filomeno está ausente, mi parecer es tunarle los caballos y salir arreando.

—¿Adónde?