—Indudablemente.

—¡Por una meticulosidad!...

—No jugués vos del vocablo.

—Sin juego. Repito que no te asiste razón suficiente para malograr una aproximación de tan lindas esperanzas. El águila y los aguiluchos que abren las juveniles alas para el heroico vuelo. ¡Has estado muy feliz! ¡Eres un gran lírico!

—No me veás vos chuela, Doctorcito.

—¡Lírico, sentimental, sensitivo, sensible, exclamaba el Cisne de Nicaragua! Por eso no logras vos separar la actuación diplomática y el flirt del Ministro de España.

—Hablemos en serio, Doctorcito. ¿Qué opinión te merece la iniciativa de Sir Jonnes?

—Es un primer avance.

—¿Y qué ulteriores consecuencias le asignás vos a la Nota?

—¡Qui lo sá! La Nota puede ser precursora de otras Notas... Ello depende de la actitud que adopte el Presidente. Sir Jonnes, tan cordial, tan evangélico, solo persigue una indemnización de veinte millones para la West Limited Company. Una vez más, el florido ramillete de los sentimientos humanitarios esconde un áspid.