Murmuró el Mayor del Valle:
—Para acertarla, cada uno se ponga en el caso.
—¿Y puesto en el caso vos, Mayorcito?...
—¿Entre qué términos, Licenciado?
—Desmentirse con la vieja, o chicotear como a un roto al Coronelito de la Gándara.
El Mayor Abilio del Valle, siempre a tirarse del pirulo chivón, retrucó soflamero:
—Tronar a Domiciano y después chicotearle, es mi consejo.
El Licenciado Nacho Veguillas sufrió un acceso sentimental de pobre diablo:
—El patroncito acaso mire la relación de compadres, y pudiera la vinculación espiritual aplacar su rigorismo.
El Licenciado Carrillo tendía la cola petulante: