—Mayorcito, de este nudo gordiano vos estate el Alejandro.

Veguillas angustió la cara:

—¡Un escacho de botillería, no puede tener pena de muerte! Yo salvo mi responsabilidad. No quiero que se me aparezca el espectro de Domiciano. ¿Vos conocés la obra que representó anoche Pepe Valero? “Fernando el Emplazado”. ¡Che! Es un caso de la Historia de España.

—Ya no pasan esos casos.

—Todos los días, Mayorcito.

—No los conozco.

—Permanecen inéditos, porque los emplazados no son testas coronadas.

—¿El mal de ojo? No creo en ello.

—Yo he conocido a un sujeto, que perdía siempre en el juego si no tenía en la mano el cigarro apagado.

El Licenciado Carrillo aguzaba la sonrisa: