—Me permito llamarles al asunto. Sospecho que hay otra acusación contra el Coronel de la Gándara. Siempre ha sido poco de fiar ese amigo y andaba estos tiempos muy bruja, y acaso buscó remediarse de plata en la montonera revolucionaria.

Se confundieron las voces en un susurro:

—No es un secreto que conspiraba.

—Pues le debe cuanto es al patroncito.

—Como todos nosotros.

—Soy el primero en reconocer esa deuda sagrada.

—Con menos que la vida, yo no le pago a Don Santos.

—Domiciano le ha correspondido con la más negra ingratitud.

Puestos de acuerdo, ofreció la petaca el Mayor del Valle.

VII