La última amazona salía sola a la tarde—muy pocas veces con Armando—y adquiría autoridad y personalidad sobre su caballo. Era su hora de generalísima.

Palmyra tomaba aire para su pecho y escondía ráfagas de salud dentro de su descote; todo para llevárselo a Armando, displicente, enredado hasta muy tarde con los licores y con el café ideal que ella le preparaba en tazas de oro, en cuyo fondo se quedaba el último sorbo que era como esencia de escarabajo pura.

La amazona, la última amazona, montaba dando empellones al aire con sus senos cuya ancha proa hacía que le fuese difícil al caballo romper el aire, porque todo el espacio se agolpaba para recibir el encontronazo.

Armando, que encontraba anticuado el hecho de que fuese amazona, la esperaba como si su paseo a caballo la renovase y como si sobre su caballo hubiese recibido nuevas fuerzas para el embite de la noche.

El camino portugués, solitario y arbolado, se encantaba con la amazona. Necesitaba esa emulación. Sólo por el hecho de que transite por los caminos una amazona, habrá más florecillas en las cunetas.

Palmyra era una amazona de pura sangre, que iba litografiándose en la soledad del camino, llenándole de su estampa, adornándole con una guirnalda de moños de gran rodete.

La devolvía nueva a la Quinta aquel paseo de después de comer sobre el caballo favorito, al que daba terrones de azúcar como una ecuyere.

Todo el paisaje portugués se conmovía con el paseo de Palmyra y se notaba después en el resto de la tarde la dulzura que había impuesto al ambiente el paso de la amazona. Hasta había algunos árboles del camino que la rozaban, que la querían abrazar.

Cumplía un deber Palmyra, un deber con la Quinta, con la puerta de la Quinta y con todo lo demás al salir sobre su caballo con el traje de etiqueta que exige el amazonismo y que es la vanidad del paisaje. Armando la había dicho:

—Eres la canela del paisaje, en el que dejas tus caminitos de canela, igual que los que pone la mano de la que hace arroz con leche sobre la superficie un tanto encallecida del dulce arroz.