Un vértigo se apoderó de todo su ser: una nube de sangre cruzó por su vista y loco, desatinado, sin concierto, se lanzó rápido hácia el centro de la poblacion.

¿Adonde iba á parar aquel hombre?... ¿Cuál era su designio? Ni él mismo tenia conciencia de ello.

En aquel estado llegó á la Rambla: la fatalidad hizo que casualmente acertaran á pasar por delante de él dos mozos de escuadra: este hecho tan insignificante en otra ocasion, determinó sus intenciones.

Estaban arreglando el paseo y habia diseminadas por el suelo algunas herramientas: veloz como un relámpago, se lanzó sobre una de ellas y arremetió furioso á los mozos, recibiendo uno de ellos una herida tremenda en la cabeza, que le hizo bambolearse; pero cuando sus brazos iban á descargar el segundo golpe, dos detonaciones seguidas le arrojaron cadáver al suelo, atravesado su cráneo por dos balas, que le disparó el otro mozo de escuadra.

De esta manera trájica y sangrienta, concluyó el pobre Jayme una vida apacible, honrada y laboriosa.

En cuanto á la desgraciada Quima, estuvo dos meses en el Hospital, luchando entre la vida y la muerte; pero por fin curó y al verse en la calle sin casa, sin familia, sin recursos, se puso á servir de cocinera en casa de unos señores de su pueblo que se habian establecido en Barcelona.

Por ella supimos los tristes detalles de este trágico suceso, que dejó profunda huella en nuestra alma.

V.
CUADRO TERCERO.
EL JORNALERO DEL CAMPO EN MÁLAGA.

Uno de los pueblos en que mas fotografiados quedaron el carácter, los usos y costumbres y hasta el tipo distinguido y poético de los árabes, despues de su dominacion de siete siglos en la mayor parte del territorio de la Península Española, fué sin duda el pueblo de Málaga; último escalon que, vencidos y espulsados, pisaron aquellos al regresar á las ardientes playas del Africa, donde debian ser víctimas de la ferocidad de sus mismos hermanos, que ya los desconocian.

Nacidos en un suelo feraz y bajo los ardientes rayos de un sol abrasador, los hijos de la perla del mediterráneo, como la llamara uno de nuestros inspirados poetas contemporáneos, son en general de carácter vivo y risueño; francos, amables y hospitalarios con los extranjeros; pero á la vez burlones y ponderativos; haciendo alarde de prendas y cualidades que á veces no poseen; indolentes y perezosos para el trabajo material, se entregan con pasion al dolce farniente del que solo se cuida del hoy, y jamás piensa en el mañana.