El capital en metálico y papel, realizable á muy corto plazo, que Cayetano habia dejado al morir y que el Sr. S. A.... donó á su viuda, ascendia á la suma de ¡trece mil pesos!
Creemos que esto no necesita comentarios.
X.
CUADERNO TERCERO.
EL ESCLAVO EN EL SERVICIO DOMÉSTICO.
En casa de un rico hacendado y propietario de esta capital, con cuya amistad nos honramos, tenian, entre otros un negro esclavo criollo, llamado Antonio y que desde su menor edad estaba dedicado al servicio doméstico.
Ya el padre del actual jefe de esta casa; persona notable por la nobleza de sus sentimientos y por hallarse dotado de un talento poco comun, de una vastísima erudicion y de un profundo conocimiento del corazon humano, habia distinguido á Antonio con su afecto y adivinado que bajo aquella negra corteza, se albergaba un alma susceptible de las mas bellas acciones y un corazon franco y leal.
Mantúvole á su lado por espacio de muchos años, dispensándole su confianza y colmándole de dones y de regalos; y cuando asuntos de grave interés para la patria, le llamaron á la corte, donde habia de hacerse un lugar preferente; quiso, como recuerdo de despedida, concederle su libertad; pero Antonio que amaba aquella casa con entrañable cariño, pidió á su amo, que le permitiera continuar siendo su esclavo; y si no ya á su inmediato servicio, puesto que se marchaba, al de uno de sus hijos, en los cuales estaba seguro de hallar el mismo afecto y consideracion.
Cuantas reflexiones le hizo su amo para convencerle á admitir la libertad, fueron inútiles, y conmovido este al ver aquella inmensa prueba de adhesion y de cariño, despues de hacerle un buen regalo, le dejó en casa de uno de sus hijos, recomendándoselo muy particularmente.
Pero los hijos poseian como el padre un bellísimo corazon y ademas, Antonio se recomendaba por sí solo; de suerte, que al poco tiempo ocupó en la casa de su nuevo amito, el mismo puesto de confianza que habia merecido en la del padre.
Antonio vestia decentemente y hasta con lujo; recibia sus regalos ó propinas y tenia su piquillo depositado en la Caja de ahorros, donde acumulaba cada año los intereses al capital, así como las nuevas imposiciones que hacia y algunos premios que habia sacado en la loteria de esta Isla; y esto lo hacia desahogadamente, puesto que para cubrir sus atenciones y necesidades, para nada le hacia falta su dinero.
En los viajes, diversiones ó cacerias, Antonio acompañaba siempre á su amo, gozando y disfrutando de todo; siempre atento y solícito al menor deseo de aquel, por quien á su vez era tratado con suavidad y con cariño.