Durante dos años, todo fué á las mil maravillas; es decir, mientras duró el dinero que Antonio tenia en la Caja de ahorros producto de las economias de toda su vida; pero cuando este hubo dado fin, el diablillo que se habia ocultado en el cuerpo de Serafina,—permítasenos esta figura,—empezó á enseñar las uñas y la felicidad desapareció de aquella casa.
En fin, para concluir: Serafina, aficionada en extremo á gastar y triunfar; cuando vió que Antonio ya no tenia una onza de que disponer...... buscó un amante que la tuviera, empezando desde entonces las sospechas, los disgustos, los celos, las riñas y por último, sorprendida aquella in fraganti por su marido, en una cita amorosa, en que ninguna duda le quedó de la perfidia y de la infidelidad de su mujer; arrebatado por los celos, la ira y el despecho, precipitóse furioso sobre los culpables y los cosió á puñaladas.
La ley le absolvió, porque pudo probar de un modo claro y patente, el crímen de adulterio que le habia arrastrado á cometer aquel doble asesinato.
Inmediatamente que se vió libre de la justicia, fué á presentarse á su antiguo amo, curado completamente, aunque de una manera terrible, de su fatal amor, y rompiendo á su vista el documento de libertad que le habia otorgado dos años antes; le suplicó que lo admitiera de nuevo como esclavo y que dispusiera de él á su antojo; pero rogándole le enviara á alguna de sus fincas en el campo, donde dedicado á los rudos trabajos de la tierra y lejos del teatro de su sangriento drama, pudiera olvidar mas pronto aquel triste episodio de su vida.
El amo accedió á sus deseos y hoy se encuentra en uno de sus ingenios, lejos de toda poblacion, sino contento y feliz, por lo menos tranquilo y llevando una vida metódica y ejemplar.
Allí lo hemos conocido y por él mismo, á la vez que por su amo, hemos sabido los tristes detalles de este suceso, que ha dejado en el pobre Antonio una profunda huella de melancolía y abatimiento y le ha robado veinte años de su existencia, por dos de escasa y mentida felicidad.
XI.
NUEVAS REFLEXIONES.
Ya habrán podido observar nuestros lectores, por los tres diferentes cuadros que anteceden, que la vida del esclavo en esta Isla, lejos de ser lo que muchos escritores, fanáticos y apasionados, describen con los mas negros colores, alterando así la verdad y sorprendiendo á los que lejos de nuestra Antilla, no pueden convencerse por sus ojos de la realidad, es por el contrario una vida muy llevadera y preferible en muchas ocasiones á la que arrastra una clase numerosísima entre los hombres libres.
Casos análogos ó parecidos á los que hemos presentado en Nicolás y Felicia, Cayetano y Filomena, y por último en el desgraciado Antonio, encuentra á cada paso el hombre observador y amante de estudiar en las costumbres de los pueblos, los misteriosos arcanos de la vida social.
Muchas ideas nos sugiere el estudio de estos cuadros y muchos puntos de comparacion estableceríamos, si nó temieramos salirnos de los límites trazados al escritor.