CAPÍTULO VIII
Cómo se llega al fondo del abismo.
La esposa y la hija de Bonacha habian estado tres ó cuatro dias como el que recibe un fuerte golpe en la cabeza.
Grandes esfuerzos tenian que hacer sus facultades intelectuales, para darse cuenta de su nueva situacion.
Se habian encontrado con tres ó cuatro sirvientes, que las agobiaban en fuerza de respeto y de toda clase de consideraciones, y en todo se vieron atendidas como no era posible que siquiera imaginasen.
Para el que no tiene la costumbre de mandar, los criados son un estorbo, una gran molestia.
La esposa de don Pascual hubiera preferido estar sola con su hija; pero ésta, mintiendo como siempre, aseguraba encontrarse muy bien.
No hay que decir que los criados conocieron bien pronto que aquellas dos mujeres no se habian visto nunca en situacion igual, pues no se atrevian á dar órdenes, como quien está acostumbrado á hacerlo así, y particularmente al comer cometian muchas torpezas.
Al dia siguiente se presentó Alfredo para saber si sus buenas amigas habian descansado, y los dias siguientes les hizo tambien una visita, ya por la mañana temprano ó al oscurecer.