Una hora despues, que á la jóven le habia parecido un minuto, Alfredo se colocó sobre la piedra.

Así podian hablar más bajo y evitaban que algun curioso los escuchase.

¿Qué se decian?

Lo que se dicen siempre los enamorados.

Era más de la una de la madrugada cuando se separaron.

Saavedra dijo que pensaba volverse á Madrid; pero no se tomó semejante molestia, pues se quedó allí en su dormitorio, y á la mañana siguiente representó el papel de que acababa de llegar para hacer su visita de costumbre.

Tres noches despues, los dos enamorados pasaban sin sentir el tiempo, con las manos entrelazadas y cruzando frases de inmensa ternura.

Luego se quejó Alfredo del cansancio consiguiente á permanecer en pié y parado tres ó cuatro horas, mostrando deseos de sentarse y que hiciese lo mismo á su lado Paquita.

Estar sentados ó en pié le pareció á la jóven completamente igual, y se atrevió á salir de la casa, haciendo compañía en el jardin á su amante.