Lo que sabemos ya que Juanito habia hecho para vengarse, acabó de decidir al desalmado Alfredo.
Si antes se habia detenido por algunos escrúpulos, estos desaparecieron, y exclamó:
—¡Bonito papel represento!... Guardar consideraciones á esta clase de gente, es una estupidez.
Y decidido á no reparar ya en nada, fué aquella noche á la casa de campo.
Paquita le salió al encuentro en el jardin.
No comprendia la desdichada que su reputacion estaba ya perdida en opinion de los criados; no comprendia que un hombre como Alfredo, si podia casarse con la que hubiera olvidado sus deberes, no se casaria jamás con la que olvidaba su decoro.
Dice el adagio, que no basta ser buenos, sino que es menester parecerlo tambien.
A la mujer se la perdona todo, ménos el escándalo.
Hay cierta clase de faltas que á la mujer le hacen más ó ménos mal, segun se cometen.