No hay nada peor que subir, si despues ha de descenderse.
Todo les parecia muy malo allí.
Determinaron tomar una criada, porque ya no comprendian que sin criados pudiera vivirse. Además, sus recursos habian triplicado, gracias á la proteccion de Alfredo y á los ahorros que hizo don Pascual mientras vivió solo.
Fueron á visitar á doña Robustiana; pero ya Paquita no parecia envanecerse con el amor de Saavedra.
La viuda preguntó cuándo se verificaba el matrimonio, y la esposa de don Pascual respondió:
—Veremos, porque ahora tiene Alfredo necesidad de hacer un viaje para arreglar asuntos de mucho interés, y no volverá hasta el mes de Octubre.
—Bien me parece eso,—repuso doña Robustiana,—muy bien, con tal que ese hombre cumpla sus promesas.
—Si usted lo conociese, no dudaria.
—Pues, hija, puedes decir que eres muy afortunada, si bien es verdad que tú mereces eso y mucho más.