—Lo creo, porque conozco antecedentes de mucha importancia.
—Explíquese usted, porque hoy hemos de hablar con franqueza y hemos de combinar nuestro plan de campaña.
—Le confiaré á usted un secreto.
—Sepamos.
—Don Alfredo de Saavedra ama á otra mujer rica y de elevada clase.
—¿Lo ve usted?
—Y esa mujer le corresponde.
—Ya pareció aquello.
—Mis noticias son exactas, puesto que...
—Sí, esa mujer amada por Saavedra debe ser la hija del conde de Romeral.