—Antes de cinco minutos me habreis pagado la ofensa.
Y luego añadió en vez alta:
—No pensaba venir hoy; pero he pasado por la esquina, y me parecia un crímen no subir.
—Mucho le agradecemos á usted sus demostraciones cariñosas,—respondió la esposa de don Pascual.
Doña Robustiana miró muy atentamente á Paquita, y despues de algunos minutos le preguntó:
—¿Conoces á la hija del conde de Romeral?
—No,—respondió la jóven.
—Pero la conocerá cuando se case,—se apresuró á decir la esposa de Bonacha,—porque entonces se visitará con toda esa gente.
—En cuanto á la hija del conde...
—¿Qué?