—Pues ya lo ves, voy á mi casa,—respondió ella.
—¿Y de dónde vienes, paloma?—replicó Manolo irónicamente.
Juana, con el fin de tomarse algun tiempo para reflexionar, dijo:
—No vengo del sermón, ya puedes figurártelo.
—Sí, me lo figuro.
—Esta tarde he paseado por la Montaña del Príncipe Pio.
—Mientras yo te esperaba en Chamberí, segun lo convenido.
—Salí tarde, porque la señora me entretuvo, y creí que ya no te encontraria.
—Y despues de la Montaña...
—Viéndolo estás.